domingo, 23 de diciembre de 2018

LECTURAS DEL DOMINGO 23 DE DICIEMBRE DEL AÑO 2018

Primera Lectura: Miqueas 5:1-4

1Pero tú, Belén de Efrata,
pequeña entre las aldeas de Judá, de ti sacaré
el que ha de ser jefe de Israel:
su origen es antiguo, de tiempo inmemorial.
2Pues los entrega sólo
hasta que la madre dé a luz
y el resto de los hermanos
vuelva a los israelitas.
3En pie pastoreará
con la autoridad del Señor,
en nombre de la majestad del Señor, su Dios;
y habitarán tranquilos, cuando su autoridad
se extienda hasta los confines de la tierra.

Explicación.

5,1. Pero la humillación no es definitiva. Sölo que la dinastía tiene que recobrar sus humildes comienzos: no Sión, sino Belén, llamada también Efrata (1 Sm 17,12; Sal 132,6). El "origen remoto" puede remontarse a la genealogía del final de Rut.
Cuando Mateo aplica este verso al Mesías, cambia o lee "no eres la más pequeña" (Mt 2,6), sin contradecir lo que implica el original. La tradición cristiana, prolongando la sugerencia de Mateo, ha leído en este verso el origen eterno del Mesías.

5,2. La restauración anunciada tiene un momento previsto, que el profeta sólo puede proponer en un enigma. Sus dos piezas se refieren al crecimiento del pueblo por dos factores: porque las mujeres vuelven a dar a luz, porque los desterrados vuelven a reunirse con sus hermanos (cfr. Is 7,14; 9,5 y 10,21s). La que da a luz es cualquier mujer judía y también la capital personificada como matrona. Los que vuelven pueden ser los israelitas del reino septentrional o los judíos después de un destierro previsto. "Madre" y "hermanos" imprimen a esta profecía un tono familiar.

5,3a. De Dios recibe David y su sucesor el poder y en su nombre lo ejerce (Sal 72).

5,3b. Es muy dudosa la asignación. En boca de los falsos profetas exalta el tono optimista y triunfal de su mensaje. En boca de Miqueas proyecta a un futuro indefinido promesas davídicas (2 Sm 7,9).

5,4-5. Los falsos profetas refutan la visión humilde de Miqueas aplicando el esquema de Is 14,24-27. Los pastores serán capitanes, la victoria se conseguirá por las armas y Asiria será sometida a vasallaje, aunque encarne al legandario Nimrod, cazador y guerrero (Gn 10,8-12). Hay que recordar aquí la victoria de David frente a Goliat, sin espada, con los arreos de pastor.
          
Salmo 80:2-3, 15-16, 18-19


(Sal 23; Is 5,1-7) 
2Pastor de Israel, escucha;
tú que guías a José como a un rebaño;
en tu trono de querubines resplandece
3ante Efraín, Benjamín y Manasés.
Despierta tu valor y ven a salvamos. 
15Dios de los Ejércitos, vuélvete,
mira desde el cielo. Fíjate,
ven a inspeccionar tu viña,
16la cepa que plantó tu diestra,
(el esqueje que has hecho vigoroso). 
18Que tu mano proteja al varón de tu diestra,
al hombre que hiciste vigoroso.
19No nos alejaremos de ti;
danos vida e invocaremos tu nombre.
Explicación.
80,2-3 La terna de tribus es un dato fijo en Nm 2 y 26. José y Benjamín son los dos hijos de Raquel, Efraín y Manasés son los dos hijos de José adoptados como hijos por Jacob (Gn 48).  
80,15-16 Variación y ampliación del estribillo. La visita de inspección como en Sal 74,3. La frase de 16b es muy sospechosa; probablemente adición tomada de 18b. 
80,18 Petición por el jefe, a quien no da el título de rey ni otro título acostumbrado. Es un "ser humano", colocado a la "diestra" de Dios -como "su brazo derecho"-, al que Dios "fortalece" para una empresa. 
Transposición cristiana.
El tema del rostro luminoso: Jesús es la manifestación del Padre (Jn 14,9), "reflejo de su gloria" (Heb 1,3), en "el rostro de Cristo brilla la gloria de Dios" (2 Cor
4,6). El "ser humano, hombre de tu diestra, a quien has fortalecido": es muy antigua le lectura mesiánica de ese verso, y puede apoyarse en Is 41,10 Y Sal 89,22. De ahí se pasa a la lectura eclesiológica: la Iglesia recita el salmo en tiempo de persecución. 
 
  
Segunda Lectura: Hebreos 10:5-10


 5por eso, al entrar en el mundo dice él:

                   Sacrificios y ofrendas no los quisiste,
                   en vez de eso, me has dado un cuerpo a mí;
                  6holocaustos y víctimas expiatorias
                  no te agradan;
                  7entonces dije: "Aquí estoy yo
                  (en un título del libro está escrito de mí)
                   para realizar tu designio, Dios mío" (Sal 40,7-9 LXX).

                  8Primero dice: "Sacrificios y ofrendas, holocaustos y víctimas expiatorias ni los quieres ni te agradan" -éstos son los que manda ofrecer la Ley- 9y después añade: "Aquí estoy yo para realizar tu designio". Deroga lo primero para establecer lo segundo. 10Por esa voluntad hemos quedado consagrados, mediante la ofrenda del cuerpo de Jesús Mesías, única y definitiva.


Explicación

Esta situación no podía ser definitiva, y el autor lo prueba con la cita de Sal 40,6-8, considerado como profecía mesiánica (está escrito de mí). El único sacrificio válido es la entrega del hombre a la realización del designio de Dios (4-7). Este nuevo sacrificio invalida todos los anteriores, y gracias a la entrega de Jesús Mesías, el hombre está capacitado para realizar este designio (8-10).
   
Evangelio: Lucas 1:39-45


 39 Por aquellos días María se puso en camino y fue a toda prisa a la sierra, a un pueblo de Judá;
40 entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
41 Al oír Isabel el saludo de María, la criatura dio un salto en su vientre e Isabel se llenó de Espíritu Santo.
42 Y dijo a voz en grito:
-¡Bendita tú entre las mujeres y bendio el fruto de tu vientre!
43 Y ¿quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?
44 Mira, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
45 ¡Y dichosa tú por haber creído que llegará a cumplirse lo que te han dicho por parte del Señor!


Explicación.

Prontitud para el servicio (39): el Israel fiel (María), que vive fuera el influjo de la capital (Nazaret de Galilea), va en ayuda del judaísmo oficial (Isabel; Judá, nombre de la tribu en cuyo territorio estaba Jerusalén). El saludo de María comunica el Espíritu a Isabel y al niño (44). Isabel habla como profetisa (41s). La bendición, por la maternidad de María. El fruto del vientre (42: cf. Dt 7,13; 28,4). Por haber creído (45), a diferencia de Zacarías.

  

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