domingo, 3 de junio de 2018

LECTURAS DEL DOMINGO 3 DE JUNIO DEL AÑO 2018

Primera Lectura: Éxodo 24,3-8

3Moisés bajó y refirió al pueblo todo lo que le había dicho el Señor, todos sus mandatos, y el pueblo contestó a una:
-Haremos todo lo que dice el Señor.
4Entonces Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor; madrugó y levantó un altar a la falda del monte y doce estelas por las doce tribus de Israel. 5Mandó a algunos jóvenes israelitas ofrecer los holocaustos y ofrecer novillos como sacrificios de comunión para el Señor. 6Después tomó la mitad de la sangre y la echó en recipientes, y con la otra mitad roció el altar. 7Tomó el documento del pacto y se lo leyó en voz alta al pueblo, el cual respondió:
-Haremos todo lo que mande el Señor y obedeceremos.
8Moisés tomó el resto de la sangre y roció con ella al pueblo, diciendo:
-Esta es la sangre del pacto que el Señor hace con vosotros a tenor de estas cláusulas.

EXPLICACIÓN.

Rito central. Moisés comunica al pueblo “todas las palabras del Señor (¿decálogo?) y los preceptos (¿código?), y el pueblo acepta. Después “todas las palabras” son escritas en el documento o protocolo de la alianza, que confiere validez y se conserva para el futuro; la lectura se retrasa. Las doce estelas (quizá en círculo, como un cromlech; compárese con Jos 4,20) representan a las tribus, mientras que el altar (quizá en el centro) representa al Señor. Unos jóvenes –todavía no funciona el cuerpo levítico- ofrecen holocaustos y sacrificios de comunión (Sal 50,5). La víctima ofrecida se consagra; su sangre, que es su vida, es ahora sagrada. Al ser repartida entre Dios y el pueblo (cfr. Heb 9,18-19), la sangre une en vínculo sagrado a las dos partes; es el signo o sacramento de la alianza. Antes de la aspersión del pueblo se procede a la lectura o proclamación del protocolo, y el pueblo por tercera vez acepta (cfr. 19,8). La nueva alianza recogerá parte de estos ritos y de sus términos: Mt 26,27; Mc 14,24; Lc 22,20; 1Cor 11,23-25; cfr. Heb 9,18-20.

Salmo Responsorial: 116,12-13.15-18

12¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
13Alzaré la copa de la salvación
invocando el nombre del Señor.
15El Señor hace pagar cara
la muerte de sus leales.
16 ¡Favor, Señor, que soy tu siervo!
siervo tuyo, hijo de tu esclava.
iRompiste mis coyundas!
17Te ofreceré un sacrificio
de acción de gracias.
invocando el nombre del Señor
18y cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. 

EXPLICACIÓN.

116,12 La única "restitución" accesible al hombre es el reconocimiento. Cuando el orante se hace la pregunta, ya está expresando su gratitud y su deseo de reciprocidad, y su imposibilidad de satisfacerla.
 
116,13-14 Expresará su gratitud en un rito público. No está claro si es copa de libación, vino que se derrama en honor de la divinidad (Ex 29,40s; Lv 23,18.37), o es copa de comunión que va pasando entre los comensales de un banquete sacrificial (quizá Am 2,8; Is 62,9). Sobre el voto véase Sal 66,13s.
 
116,15 Nosotros decimos "vendió cara su vida". El orante piensa en Dios como dueño y tasador. La tasa de Dios es muy alta, si se trata de sus leales. Véase la legislación: Ex 21,29s; también Sal 30,10.
 
116,16 Desarrolla en clave jurídica la imagen de "siervo" del Señor: quien nace de una esclava es esclavo de nacimiento (Ex 21,4). La manumisión se usa como imagen de la liberación.
 
116,17 -18 Repite el estribillo cambiando copa por sacrificio de acción de gracias.

Transposición cristiana.

Rom 3,4 cita 11b desplazando ligeramente el sentido. 2 Cor 4,13 cita 10a adaptando el sentido. Sobre el precio de la vida, Rom 8,20. Sobre la copa, 1 Cor 10,16.

Segunda Lectura: Hebreos 9,11-15

11El Mesías, en cambio, presentándose como sumo sacerdote de los bienes que habían de venir, mediante el tabernáculo mayor y más perfecto, no hecho por hombres, es decir, no de este mundo creado,12y mediante sangre no de cabras y becerros, sino suya propia, entró de una vez para siempre en el santuario, consiguiendo una liberación definitiva.
                13Pues si la sangre de cabras y toros y unas cenizas de becerra, cuando rocían a los impuros, los consagran confiriéndoles una pureza externa, 14¿cuánto más la sangre del Mesías, que con decisión irrevocable se ofreció él mismo a Dios como sacrificio sin defecto, purificará nuestra conciencia de las obras de muerte, para que demos culto al Dios vivo?
               15Por esta razón es mediador de una alianza nueva: para que, después de una muerte que librase de los delitos cometidos con la primera alianza, los llamados puedan recibir la herencia perenne, objeto de la promesa.

EXPLICACIÓN.

Acto sacerdotal del Mesías, en contraste con la ineficacia del antiguo culto: el nuevo tabernáculo o lugar del encuentro con Dios es la humanidad resucitada de Jesús; la nueva sangre es la suya, derramada en la cruz; así entra en la presencia de Dios y obtiene la liberación definitiva. El autor expone así en símbolos sacerdotales la realidad existencial de Jesús: haber aceptado morir como un criminal por fidelidad a Dios y amor a los hombres fue el acto que lo transformó, realizándolo totalmente; su resurrección lo situó en la esfera divinam, y con el don del Espíritu libera definitivamente a los hombres del pecado (liberación definitiva). El templo y culto terrestres carecen de sentido; culto a Dios es la propia vida ofrecida como la de Jesús, por amor a los hombres (11-12).

             Los ritos exteriores no dan sino pureza exterior; sólo la acción del Mesías, que asegura el perdón de Dios, descarga la conciencia del lastre del pecado, capacitando a los hombres para acercarse a Dios. El acceso a Dios se identifica con la relación Padre-hijo, que se instaura cuando el hombre recibe el Espíritu (13-14).

            La primera alianza no liberaba del pecado e impedía alcanzar la promesa (15). 

Evangelio: Marcos 14,12-16.22-26

(Mt 26,17-19; Lc 22,7-13).

12 El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron sus discípulos:
-¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?
13 El envío a dos de sus discípulos diciéndoles:
-Id a la ciudad, os encontraréis con un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, 14y donde entre decidle al dueño: "El Maestro pregunta dónde está su posada, donde va a celebrar la cena de Pascua con sus discípulos". 15Él os mostrará un local grande, en alto, con divanes, preparado; preparádnosla allí.
16Salieron los discípulos, llegaron a la ciudad, encontraron las cosas como les había dicho y prepararon la cena de Pascua.

La eucaristía (Mt 26,26-30; Lc 22,15-20; 1 Cor 11,23-25).

22Mientras comían cogió un pan, pronunció una bendición, lo partió y se lo dio a ellos, diciendo:
-Tomad, esto es mi cuerpo.
23Y, cogiendo una copa, pronunció una acción de gracias, se la pasó y todos bebieron de ella. 24Y les dijo:
-Ésta es la sangre de la alianza mía, que se derrama por todos. 25Os aseguro que ya no beberé más del producto de la vid hasta el día aquel en que lo beba, nuevo, en el reino de Dios.
26Y después de cantar salieron para el Monte de los Olivos.

EXPLICACIÓN.

(14,12-16): Nueva datación (cf. 14,1): víspera de Pascua (cf. 15,42). La iniciativa es de los discípulos (israelitas) (12). Jesús aprovechará la cena que ellos proponen para mostrarles cuál es la verdadera Pascua. Misión de dos discípulos a la ciudad, contrapuesta a la misión a «la aldea» (11,2). El agua del cántaro, alusión a la actividad de Juan, el que bautizaba con agua (1,8), como señal de enmienda; ante «la ciudad", centro de la institución, los discípulos han de proclamar ante todo la necesidad de ruptura con la injusticia del pasado (13). Pero Juan, precursor, lleva a Jesús: mi posada, el -fin de su camino (1,2); le Pascua verdadera; en alto, alusión a la cruz; preparada por parte de Jesús;preparádnosla: el discípulo ha de colaborar en la realización de la Pascua de Jesús, exhortando a «la ciudad» a la enmienda y proponiéndole un Mesías crucificado (14-15). Ejecución de las instrucciones (16).  

 (14,22-26): No se mencionan elementos pascuales judíos. Jesús expresa la voluntariedad de su entrega y muerte. Al ofrecer su cuerpo (= su persona) invita a tomarlo a él y a su actividad como norma de vida (cf. Éx 24,6); él mismo da la fuerza (pan/alimento); no se indica que coman el pan (22). La sangre, la persona en cuanto entregada a la muerte (d. 10,38, «el trago/copa»); beber, comprometerse, como Jesús a no desistir de la actividad salvadora (representada por el pan) por miedo a la muerte (8,34; 10,38.45; 13,37; 14,3); a este compromiso corresponde el don del Espíritu (cf. 1,10); la alianza míasustituye para los discípulos (israelitas) a la del Sinaí (cf. 2,19s, «el esposo/novio»); su sangre sella la alianza (Éx 24,8) (23). No basta ya el fruto de la antigua vid/Israel (12,1ss.29-31: los dos mandamientos); el vino/amor nuevo (2,21), expresado en el mandamiento de Jesús (13,34.37), será la entrega de sus seguidores (8,34s); en el reino de Dios: Jesús estará presente en la misión y en la eucaristía de la nueva comunidad (1,15; 9,1; 10, 15s) (25). El Monte de los Olivos, el estado glorioso (13,3), meta de Jesús y de los suyos que lo sigan en el compromiso (11,1) (26).

sábado, 2 de junio de 2018

LECTURAS DEL SÁBADO 2 DE JUNIO DEL AÑO 2018

Primera Lectura: Judas 17.20b-25

17Vosotros , queridos hermanos, acordaos de lo que predijeron los apóstoles de nuestro Señor, Jesús Mesías, 20b asentándoos sobre el cimiento de vuestra santa fe y orando movidos por el Espíritu Santo, 21manteneos en el amor de Dios, aguardando la misericordia de nuestro Señor, Jesús Mesías, que dará vida definitiva.
22De los que titubean, tened compasión; 23a otros, salvadlos arrancándolos del fuego; a otros, mostradles compasión, pero con cautela, aborreciendo hasta el vestido que esté manchado por los bajos instintos.
24Al que puede preservaros de tropiezos y presentaros ante su gloria exultantes y sin mancha, 25al único Dios, nuestro Salvador, gloria y majestad, dominio y autoridad por Jesús Mesías Señor nuestro, desde siempre y ahora y por todos los siglos, amén.

EXPLICACIÓN.

Este mal pertenece a los tiempos finales, según predijeron los apóstoles (cf. 2 Pe 2,2.3; 1 Tim 4,1; 2 Tim 3,1-5; Hch 29,19); esta frase parece indicar una fecha tardía para la composición de la carta (17-19). Exhortación a los destinatarios: la vida definitiva, esperanza para el futuro (20-21).
 
Precaución en la ayuda a los contagiados (22-23). Doxología, cf. Rom 16,27 (24-25).

Salmo Responsorial: 63,2-6

2Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo:
mi garganta tiene sed de ti,
 mi carne desfallece por ti,
en un páramo reseco, sin agua.  
3Así te contemplé en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria.
4Pues vale más tu lealtad que la vida,
te elogiarán mis labios;
5Así te bendeciré mientras viva,
alzando las manos en tu nombre.
6Como de enjundia y de manteca
se saciará mi garganta,
y con labios jubilosos
te alabará mi boca.  

EXPLICACIÓN.

63 Oración de confianza que hace compañía a los salmos 4,16 Y 62. El final (10-12), coloca la oración en una situación de peligro. Pero el lugar es el templo donde el orante vive la intimidad con Dios.  

No conviene llamar a esa intimidad "espiritual", por la densidad corpórea de la plegaria; una corporeidad que es toda real y simbólica. Madrugar, tener sed y desfallecer,
saciarse, estar a la sombra de, estar en el lecho, contemplar, hablar con la boca, levantar las manos, pegarse a uno, sentir el contacto de una mano. Ver, gustar, tocar, aclamar: es curiosa la ausencia de escuchar.

Los sentidos funcionan en sentido propio, pero trascendiendo simbólicamente lo puramente sensible. Los ojos ven el templo, y en él contemplan la gloria de Dios; la garganta tiene sed ... de Dios; la carne desfallece ... por Dios; toca una diestra ... la de Dios; se pega tras él en cercanía inmediata. Toda la persona está comprometida en la experiencia espiritual. Podemos hablar de un precursor de la "aplicación de sentidos".  

El poema se desarrolla en tres tiempos: mañana, día y noche. Muy de mañana se despierta en un páramo, con la garganta reseca, con sed de Dios. El día es tiempo de contemplación y del banquete. Por la noche, en el lecho, afloran los recuerdos: de ti, de Dios. Los tres últimos versos ¿son apéndice prescindible o son clave de comprensión? En el segundo caso tendríamos que pensar en el rey perseguido y en peligro, que habla en primera y en tercera persona; o bien en un sacerdote o privado, perseguido a muerte. Ambos buscan asilo en el templo y allí se les comunica la intimidad de Dios.

 63,1 Sal 119,148; Is 26,9; Sal 143,6. 63,2 La palabra nepesh es bivalente. Contrapuesta a "carne" designa la conciencia; unida a sed, apunta a la garganta. "En un páramo": algunos manuscritos han leído "como".

63,3 Sobre la contemplación de la gloria: Ex 24,11; 33,18.

63,4 La amistad de Dios vale más que la vida humana, da sentido a esa vida.

63,6 La "enjundia" puede referirse al banquete sacrificial: véanse Sal 36,9; Is 55,2; Jr 31,14.
 
Transposición cristiana.

 La corporeidad de experiencia y lenguaje del salmo adquiere nuevo realismo cuando el Hijo de Dios se hace hombre. Su "diestra" sostiene a Pedro, su aliento alcanza a Juan en la cena; come y bebe con sus discípulos (Hch 10,41); tuvo sed en Samaría (Jn 4) y en la cruz (Jn 19,28). En él glorificado podemos contemplar la gloria de Dios.
Evangelio: Marcos 11,27-33

27Llegaron de nuevo a Jerusalén y, mientras paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los letrados y los senadores 28y le preguntaron:
-¿Con qué autoridad actúas así?, o sea, ¿quién te ha dado la autoridad para actuar así?
29Jesús les contestó:
-Os vaya hacer una pregunta; contestádmela y os diré con qué autoridad actúo así. 30El bautismo aquel de Juan, ¿era cosa de Dios o cosa humana? Contestadme.
31 Ellos razonaban, diciéndose unos a otros:
-Si decimos «de Dios», dirá: «Y, entonces, ¿por qué no le creísteis ?»; 32pero si decimos «cosa humana» ... (Tenían miedo del pueblo, porque todo el mundo pensaba que Juan había sido realmente un profeta.) 33Y respondieron a Jesús:
-No lo sabemos.
Jesús les replicó:
-Pues tampoco yo os digo con qué autoridad actúo así.

EXPLICACIÓN.

(11,27-33): Los dirigentes (las tres categorías que componían el Consejo, d. 8,31) piden a Jesús credenciales que justifiquen su actuación; quieren llevarlo al terreno jurídico (27-28). Jesús les pide una opinión sobre la actividad de Juan Bautista, que tampoco tenía credenciales jurídicas (29-31). Miedo de los dirigentes, inseguridad del poder. Se inhiben. Jesús no responde a la mala fe (32-33).

viernes, 1 de junio de 2018

LECTURAS DEL VIERNES 1 DE JUNIO DEL AÑO 2018

2 OPCIONES.

1ª OPCIÓN.

Primera Lectura. 1 Pedro 4,7-13

   7 Además, el final de todo está cerca; por tanto, calma y sobriedad para poder orar. 8Sobre todo, mantened en tensión el amor mutuo, que el amor sepulta un sinfín de pecados. 9Practicad la hospitalidad unos con otros sin refunfuñar. 10Las dotes que cada uno ha recibido úselas para servir a los demás, como buenos administradores de la múltiple gracia de Dios. 11Quien habla, sea portavoz de Dios; quien se dedica al servicio, hágalo con las fuerzas que Dios le da. De modo que sea en lo que sea, Dios reciba gloria por medio de Jesús Mesías, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén. 
 12Amigos míos, no os extrañéis del fuego que ha prendido ahí para poneros a prueba, como si os ocurriera algo extraño. 13 Al contrario, estad alegres en proporción a los sufrimientos que' compartís con el Mesías; así también cuando se revele su gloria, desbordaréis de alegría. 

EXPLICACIÓN.

7-11.           Persuasión de la proximidad del fin (7). Conducta cristiana ante esa expectación: paz y oración; sobre todo, amor mutuo, mostrado en el servicio recíproco. El amor sepulta un sinfín de pecados (8), cf. Prov 10,12. El autor traza los rasgos de una comunidad cristiana; hospitalidad (9), cf, Rom 12,13; las dotes, etc, (10), cf. 1 Cor 12; administradores, cf. 1 Cor 4,ls; Tic 1,7; uso de los carismas (11), cf. Rom 12,3-8. Doxología, cf. Rom 16,27; Jds 25.
Nueva alusión a la persecución local (cf. 1,6-11) (12). Anima a soportar la prueba, porque ésta hace participar de los sufrimientos del Mesías Jesús (13).

Salmo. 96,10-13

10Decid a los paganos: El Señor es rey:
él afianzó el orbe, y no vacilará;
él gobierna los pueblos rectamente.
 11 Alégrense los cielos, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto contiene;
12exulte la campiña y cuanto hay en ella,
aclamen los árboles silvestres
13delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra;
regirá el orbe con justicia
y a los pueblos con fidelidad.  
Explicación.
96,10 La segunda frase está tomada del Sal 93,1, la tercera falta en el paralelo 1 Cr 16,31; algunos suprimen ambas para que quede el clamor escueto.
96,11 Conforme al contexto, el mugido del mar es festivo: es su voz.
96,12 Es el verso más original, síntesis de lo campestre (Dt 32,13) Y lo silvestre.
96,13 Gobernar incluye el juzgar. El hombre puede fiarse de su gobierno. (Comentaré estos versos en el Sal 98).
Transposición cristiana.
Se pueden seguir dos pistas: el adviento y el reinado. Dejando la primera para el Sal 98, me fijo en la segunda. El Apocalipsis canta el reinado del Padre y de su Mesías: 11,15.17; 12,10-12; 19,6; véanse también 1 Cor 15,25; Col 1,13.
Evangelio. Marcos 11,11-26

11Entró en Jerusalén, esto es, en el templo, lo miró todo en torno y, como era ya tarde, salió para Betania con los Doce.
 
VII.EN EL TEMPLO: DENUNCIA Y CONTROVERSIA 

Maldición de la higuera (Mt 21,18-29)

12 Al día siguiente, cuando salieron de Betania, sintió hambre. 13Viendo de lejos una higuera con hojas, fue a ver si encontraba algo en ella, pero al acercarse no, encontró nada más que hojas, porque el tiempo no habla sido de higos. "Reaccionó diciéndole: 
-Nunca jamás coma ya nadie fruto tuyo.
Los discípulos lo estaban oyendo. 

Denuncia del templo (Mt 21,12-17; Lc 19,45-48; Jn 2,13-22)

15Llegaron a Jerusalén, entró en el templo y empezó a echar a los que vendían y compraban allí; volcó las mesas de los cambistas y los asientos de los que vendían palomas; 16y no consentía que nadie transportase objetos atravesando por el templo. 17Luego se puso a enseñar diciendo:
-¿No está escrito: “Mi casa ha de llamarse casa de oración para todos los pueblos”? En cambio, vosotros la tenéis convertida en una cueva de bandidos.
18Se enteraron los sumos sacerdotes y los letrados y buscaban una manera de acabar con él; de hecho, le tenían miedo, porque toda la multitud estaba impresionada de su enseñanza.
19Cuando anocheció, salieron fuera de la ciudad.

 La higuera seca (Mt 21,20-22)

20 Al pasar por la mañana vieron la higuera seca de raíz. 21 Pedro se acordó y le dijo a Jesús:   
-Rabbí, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
22Jesús le repuso:
-Tened fe en Dios. 23 Os aseguro que quien diga a ese monte: “Quítate de ahí y tírate al mar”, y no vacile en su interior, sino que tenga fe en que lo que dice va a suceder, lo obtendrá. 24Por eso os digo: cualquier cosa que pidáis en vuestra oración, tened fe en que la habéis recibido y la obtendréis. 25Y cuando estéis orando, perdonad lo que tengáis contra quien sea, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras faltas.

EXPLICACIÓN.

 El templo, como «la aldea», incluido en / dominado por Jerusalén; manipulación de Dios (11).
 
11,12-12,4. Séptima sección: En el templo. El tema del dinero aparece en el tríptico inicial (11,12-25; cf. 15-17) Y en la perícopa final (12,41-44). Entre estas unidades se intercalan dos trípticos de polémica (11,27-12,17; 12,28-40), separados por una perícopa central (12,18-27).

12-25. Tríptico inicial: La denuncia del templo (11,15-19), situada entre la maldición de la higuera (11,12-14) y su cumplimiento (11,20), hace de la higuera una figura del templo/institución.

a) (11,12-14): Frondosidad engañosa que oculta la esterilidad (13); el tiempo no había sido de higos (impf. por plpf., como en 11,32), alusión a 1,15: «Se ha cumplido el plazo/tiempo», el de la antigua alianza, que no ha dado fruto (13). Jesús confirma su esterilidad para siempre: ha terminado su papel histórico (14).

b) (11,15-19): El templo, instrumento de explotación económica: comercio religioso (cf. Zac 14,21), cambio de moneda (alusión al tributo, a las ofrendas y al tesoro); en particular, explotación de los pobres (ofrenda de palomas para sacrificios expiatorios, cf. Lv 5,7; 14,22.30s) (15); profanado, convertido en vía pública (16). La enseñanza explica la denuncia; para todos los pueblos (Is 56,7): traición a la misión universal de Israel; debía haber constituido una sociedad justa que hubiese atraído a los paganos al conocimiento del verdadero Dios; cueva de bandidos (Jr 7,11), donde se almacena el botín de las depredaciones (alusión al tesoro); se insinúa ya la destrucción del templo (cf. Jr. 7,12-15) (17). Intención y miedo de los dirigentes (18; cf. 14,1). Jesús no pasa la noche en la ciudad (19).

c) (11,20-25): La maldición ha causado la muerte de la higuera (cf. 13,2: destrucción del templo); lo que no cumple su finalidad no tiene razón de existir (20). Por segunda vez, Pedro muestra su actitud llamando a Jesús Rabbí (cf. 9,5; Judas en 14,45), maestro que se atiene a la tradición del judaísmo, y le hace notar el poder de su palabra: podría aniquilar a sus enemigos sin necesidad de afrontar la muerte (cf. 2 Re 2,24; 9,25s.34-37); pero la ruina de la higuera/institución no se debe a la sola palabra de Jesús, sino a su denuncia y ruptura, que le acarreará la muerte (11,17s) (20-21). Tener fe, cf. 4,40, en contraste con el miedo; exhortación a no temer (2). También el discípulo debe romper radicalmente con la institución (el monte, el del templo u otro que simbolice un sistema legitimado por la presencia divina) y desear su desaparición (quítate de ahí y tírate al mar, cf. 5,13); su ruptura tendrá eficacia si no vacila, pues, como en el caso de Jesús, la institución se propondrá suprimir a los que rompen con ella (23). Explica el «tener fe en Dios» (cf. v. 22): la fuerza de Dios, a disposición del discípulo, para afrontar las consecuencias de su ruptura (24). Condición: no sentir hostilidad contra los hombres: la ruptura no se hace por odio a los opresores, sino para evitar que continúe la opresión. Exclusión de todo espíritu de violencia (25). Algunos mss. añaden el v. 26, tomado de Mt 6,15.

2ª OPCIÓN.

Primera Lectura. 1 Corintios 1,18-25

18De hecho, el mensaje de la Cruz para los que se pierden resulta una locura; en cambio, para los que se salvan, para nosotros, es un portento de Dios, 19pues dice la Escritura:

                 Anularé el saber de los sabios,
                 descartaré la cordura de los cuerdos (Is 29,14)

         20¡A ver un sabio, a ver un letrado, a ver un estudioso del mundo este! ¿No ha demostrado Dios que el saber de este mundo es locura? 21Mirad, cuando Dios mostró su saber, el mundo no reconoció a Dios a través del saber; por eso Dios tuvo a bien salvar a los que creen con esa locura que predicamos. 22Pues mientras los judíos piden señales y los griegos buscan saber, 23nosotros predicamos un Mesías crucificado, para los judíos un escándalo, para los paganos una locura; 24en cambio, para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Mesías que es portento de Dios y saber de Dios: 25porque la locura de Dios es más sabia que los hombres, y la debilidad de Dios más potente que los hombres.
 
Explicación.
 
El interés principal de Pablo es exponer la doctrina de la cruz, la de un salvador crucificado. Perderse o salvarse dependen de la actitud del hombre: los que se salvan (18) son los que toman por modelo la entrega de Jesús para salvar a la humanidad. No se llega al conocimiento de Dios por vía meramente intelectual, se requiere una opción que permita al hombre recibir la comunicación divina (19). El sabio corresponde más bien a la cultura pagana; el letrado, a la judía; el estudioso o "disputador" puede aplicarse a los dos (cf. Hch 6,9; 9,29; 28,29), aunque no hay que precisar demasiado. El mundo este, expresión peyorativa, designa la sociedad existente y se opone al mundo futuro (20). La inteligencia humana no ha comprendido el saber y amor de Dios manifestado en la creación (cf. Rom 1,19s); por eso Dios, para darse a conocer, ha escogido el mensaje de la cruz, manifestación "escandalosa" de su amor a los hombres (cf. v.1) (21). Los judíos no lo entienden: ellos esperaban un Mesías con poderes milagrosos; la muerte del Mesías, Jesús, que consideran un fracaso, es para ellos un escándalo. Los griegos buscan sabiduría, es decir, la verdad en términos filosóficos; que la divinidad pudiera manifestarse en un ejecutado es para ellos locura (22-23). Para los cristianos (24), la experiencia de salvación que han tenido por dar su adhesión a ese crucificado, los convence de que él representa la sabiduría y fuerza de Dios, incomparablemente superior a la humana (25).

Salmo. 34,2-9

2 Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca.
3 Yo me glorío del Señor:
que lo escuchen los humildes y se alegren.
4 Engrandeced conmigo al Señor,
ensalcemos junto su nombre.

5 Consulté al Señor y me respondió
librándome de todas mis ansias.
6 Contempladlo y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se sonrojará.
7 Este pobre clamó y el Señor le escuchó,
lo salvó de todos sus peligros.
8 El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles protegiéndolos.
9 Gustad y apreciad que bueno es el Señor:
dichoso el varón que se acoge a él.

Explicación.

34,2 "En todo momento": varias veces insiste el orante en la totalidad: 5.7.18.20.21.

34,3 El hombre no debe gloriarse de méritos propios; su orgullo es el Señor su Dios: Jr 9,22s. Lo cual es otra forma de alabanza. Si los marginados pueden alegrarse de la experiencia del orante, es que él no es ajeno a la categoría.

34,4 "Engrandecer" es reconocer la grandeza, como enaltecer es reconocer la sublimidad. Dos dimensiones humanas o cósmicas se proyectan hacia Dios.

34,5 Consulta del hombre y oráculo de respuesta son práctica religiosa común: véase p.ej: el caso de Raquel en Gn 25. La respuesta divina serena, tranquiliza.

34,6 Éste es el verso más importante del salmo. Leo imperativo con versiones antiguas. "Radiante" como Is 60,5; "sonrojarse" o quedar sombrío, como Is 24,23; Jr 15,9 o Miq 3,7. Con vocabulario diverso, creo que la invitación apunta a tres momentos de la vida de Moisés: en la vocación (Éx 3,6), en los encuentros personales con el Señor (Éx 33,8 y 34,29-33), cuando volvía radiante. El privilegio de Moisés se ofrece hoy a cualquiera: quien "contemple" a Dios, en el templo o en la oración, saldrá "radiante", no estará "sombrío" por el fracaso. Se podría tomar este verso como lema de la oración contemplativa.

34,7 Simple secuencia personalizada: clamar - escuchar - salvar.

34,8 "Acampar protegiendo" puede pertenecer al lenguaje militar. Implica que el "ángel del Señor", como capitán, dispone un escuadrón que rodea. Resuenan relatos de Éx y Nm.

34,9-11 Creo encontrar cierta coherencia temática en estos tres versos: "gustar y pasar hambre", "carestía y bienes". Propongo una hipótesis de lectura: aun cuando "ricos y poderosos" (corregido) "pasen hambre", los "fieles consagrados" al Señor "no carecerán de nada"; más aún, participando en el banquete sagrado "gustarán la bondad del Señor". Los versos invierten el orden cronológico, y cabe una lectura más genérica.

34,9 Es un caso de "aplicación de sentidos". Los sentidos corporales se toman como símbolo de experiencia espiritual. Se selecciona la inmediatez no discursiva y la duración pausada. Una traducción corpórea sonaría: "saboread lo sabroso que es el Señor". El símbolo pasa al lenguaje espiritual.

Evangelio. Mateo 5,13-19

13 Vosotros sois la sal de la tierra. Y si la sal se pone sosa, ¿con qué se salará? Ya no sirve más que para tirarla a la calle y que la pisotee la gente.
                   14 Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en lo alto de un monte;
15 ni se enciende una lámpara para ponerla en el candelero y que brille para todos los de la casa. 16 Empiece así a brillar vuestra luz ante los hombres; que vean el bien que hacéis y glorifiquen a vuestro Padre del cielo.
  17 ¡No penséis que he venido a echar abajo la Ley ni los Profetas! No he venido a echar abajo, sino a dar cumplimiento:
18 porque os aseguro que antes que desaparezca el cielo y la tierra, ni una letra ni una coma desaparecerá de la Ley antes que todo se realice.
                  19 Por tanto, el que se exima de uno solo de esos mandamientos mínimos y los enseñe así a los hombres, será llamado mínimo en el reino de Dios; en cambio, el que los cumpla y enseñe, ése será llamado grande en el reino de Dios:
 
EXPLICACIÓN.

13 - 16. La sal, factor de incorruptibilidad, símbolo de la permanencia de la alianza (Lv 2,13; Nm 18,19; 2 Cr 13,5). La luz, la gloria o esplendor de Dios que había de brillar sobre Jerusalén (Is 60,1-3). Los discípulos son la nueva ciudad santa donde Dios habita (cf. 27,53). La gloria se manifiesta en su modo de obrar (5,7-9), en el que los hombres reconocen a Dios como Padre.

  Deshace un malentendido y previene contra una decepción. Su misión no es echar abajo el AT (la Ley y los Profetas) en cuanto es profecía del reinado de Dios, sino dar cumplimiento a esa promesa (cf. 1,22; 2,15.17.23; 4,14, etc.). La Ley (18), el Pentateuco, tenía por eje el éxodo de Egipto y la entrada en la tierra prometida; esto era figura de la obra del Mesías. El éxodo definitivo se realizará antes que desaparezca el mundo visible (18); comenzará con la muerte de Jesús y quedará abierto para toda la humanidad. De ahí la necesidad de practicar cada una de las bienaventuranzas antes propuestas (esos mandamientos mínimos), que toman el lugar de los mandamientos de la antigua Ley. Será llamado grande/mínimo, según realice o no la condición de hijo de Dios (5,9: serán llamados hijos de Dios).